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Mar

A Delibes. La Tierra. La Esencia.

Escrito el 21 marzo 2010 por Jesus Guerro en General

Decía Miguel Delibes, que la figura del Abuelo había sido definitívamente reemplazada por la Televisión.
Recordaba con añoranza los tiempos en los que los nietos se sentaban en la alfombra del salón, al calor de una cálida hoguera, con las piernas entrecruzadas, los brazos como pilares de la cabeza, haciendo encaje en la barbilla y los ojos como platos, ávidos
por presenciar el descubrimiento de una nueva historia pasada.
No entraba ya el Maestro a debatir sobre Internet y las nuevas tecnologías, más alla de reconocer que tales progresos le parecían cosas del diablo, muy alejadas de su desbordante capacidad de entendimiento.
Con Delibes encontramos siempre el retorno a La Tierra, a lo auténtico, a lo de siempre. Se marcha el mejor valedor de las raíces del hombre, de su capacidad para experimentar las cosas más sencillas que son a su vez las más esenciales, las que nos hacen humanos y nos recuerdan el perenne secreto de nuestra precaria naturaleza.
Recordaba Delibes que por encima de sus grandes aficiones, la caza, la música y el fútbol, ocupaba lugar de privilegio entre sus placeres, la lectura. Y no encontraba, según sus propias palabras, vivencia más maravillosa que descubrir paso a paso, página a página los devenires de una historia que bajo el cristal de los ojos de quién la sigue, alcanza una interpretación única e irrepetible tanto de la trama como de uno mismo.
No está de más que homenajeándo a Don Miguel, el mejor escritor de lengua castellana del último siglo hagamos un acto de reflexión del retorno a la Tierra, de los pies en el suelo.En estos tiempos que corren, en los que habitamos más que menos, en los ecos del ciberespacio.
Y no quiero con esto dinamitar las excelencias de un nuevo entorno de comunicación que nos permite retar los misterios del espacio tiempo.- Pero sí lanzar una daga en favor del Libro, del libro sin e.
Los niños de hoy, al igual que le pasaba a Don Miguel con el PC, no entienden los libros. Ni para qué sirven ni cuál es su propósito. ¿quién quiere un libro teniendo Google se preguntan?
Los niños de hoy vienen con memoria RAM de serie, han aprendido a consultar lo volatil, a captar la tendencia pero no a aprehender el origen. A responderse a cómos pero no tanto a por qués. Sus mentes 2.0 se alimentan de la red, su valor es universal y completo aunque no sea de su propiedad.
Simplemente saben como acceder al conocimento de manera rápida y sencilla. El esfuerzo ya no forma parte de su credo. Almacenar es un verbo que se conjuga en tiempo pretérito-
Como Gibran en su Profeta, siempre me declaré devoto del progeso, ferviente creyente de un futuro que siempre camina hacia adelante aún a golpes de incomprensión mundana.
Aún sigo creyendo en ello y confío en que cada generación supere a su predecesora, no lo pongo ni lo pondré jamás en duda. Sin embargo hay cosas que nunca debemos olvidar o terminaremos siendo todos iguales, nodos de red.
El valor del esfuerzo, el interés por aprehender y el gusto por descubrir nuevos mundos quizás ya inventados que nos hagan partícipes únicos del presente y testigos comprometidos del pasado-
Que el valor de La Tierra, prevalezca siempre sobre lo superfluo y pasajero.
Que dudemos de todo lo que aroma no desprenda.
Que el Gen, el átomo, la palabra, salgan siempre victoriosos sobre el Bit, cadena satánica de unos y ceros.

Con todo el mayor aprecio y admiración,

a Don Miguel Delibes,

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