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Nov

Economía Sostenible

Escrito el 30 noviembre 2009 por Jesus Guerro en General

sostenibilidad-1La aprobación de la Ley de Economía Sostenible por parte del consejo de ministros ha sido caldo de cultivo de numerosos y en ocasiones acalorados debates en los distintos medios y entornos a los largo de la pasada semana.
Tanto desde el ámbito empresarial, político y por supuesto, periodístico las reacciones no se han hecho esperar. No son pocos, como cabía suponer, tratándose ésta de una iniciativa de carácter político, los que han derrochado con dispares dosis de ingenio, cierta ironía e incluso atrevida hiralidad, en la discusión sobre la misma. Menos esperanzador resulta aún comprobar como muchos de sus teóricos protectores no han sabido defender y explicar el concepto y la trascendencia de Sostenibilidad más que recurriendo a su contraposición, es decir, la economía actual, como definición de lo in-sostenible.
Lo cierto es que nada de esto es nuevo. La Unión Europea a través de la Comisión se ha mostrado particularmente activa en la reglamentación de Directivas en compromiso con el medioambiente durante la última década.
Así en el año 2008 se extendía la responsabilidad de la gestión de residuos y productos fin de vida, además de a fabricantes a actores del canal de venta. Es decir a todo aquél que obtenga beneficio en la comercialización del producto. Así mismo, se ha encrudecido la normativa referente al uso y tratamiento de materias peligrosas y desde hace tiempo se han realizado distintas propuestas en la búsqueda de soluciones a los costes de congestión derivados del transporte por carretera y los desplazamientos particulares. No en vano, alcanzan ya el 1,5% del PIB europeo.
Preocupante resulta también la saturación y uso de vertederos incontrolados, donde en España tenemos el dudoso honor de encabezar las listas con porcentajes cercanos al 50% del total de espacios dedicados al vertido.
Si vamos a hablar de esto, tengamos todos claro lo que significa Sostenibilidad. “Garantizar el crecimiento económico sin poner al mismo tiempo en riesgo la disponibilidad de recursos naturales a las generaciones futuras”.
En este sentido, arrastramos un más que peligroso retraso y no precisamente por falta de cumbres y tratados, que ya son más que suficientes sino por la evidente falta de Voluntad que a la hora de rectificar practicas del actual modelo productivo, muestran tanto gobiernos como corporaciones.
El nuevo texto deberá, indefectiblemente y si no pretende quedarse únicamente en una carta de intenciones, establecer mecanismos que motiven bien vía fiscal, sancionadora o penal el esfuerzo de las empresas por invertir en renovables, disminuir sus emisiones de CO2 así como reducir el empleo de materiales vírgenes favoreciendo la coordinación de ciclos virtuosos de reinserción de materia en los ciclos productivos y reduciendo de esta manera la extracción de recursos naturales.
Deberá también promover el uso de alternativas modales de transporte, en especial el ferrocarril, políticas de movilidad basadas en Organización del Teletrabajo y reequilibrio de la riqueza a través de acciones de comercio y desarrollo económico en países del continente africano. Las pérdidas de recursos derivadas de desequilibrios geoeconómicos son simplemente abrumadoras.
Debemos realizar el ejercicio de proyectar dónde queremos estar en el futuro y reflexionar sobre qué habríamos tenido que hacer para haber alcanzado esa posición. Con una visión retrospectiva desde el futuro. De otra manera, quizás cuando llegue ese momento, tengamos más que ninguna otra cosa, pasado.

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