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Uno de los elementos que se debe controlar en los proyectos para evitar riesgos, es la gestión de todos los involucrados al proyecto, también conocidos como stakeholders o grupos de interés.
Los Stakeholders o Involucrados del proyecto son cualquier persona o grupo de personas que impacta, influye en el proyecto o puede impactar o influir en el futuro de dicho proyecto, tanto positiva como negativamente. En este sentido, es muy importante identificar a todos ellos, incluyendo los siguientes elementos:
- Nivel de poder y/o influencia.
- Grado de soporte hacia el proyecto.
- Riesgo de impacto al proyecto.
Lógicamente, el ideal de un proyecto es conseguir que todos los stakeholders se vayan moviendo hacia zonas en las que favorecen y ayudan a conseguir los objetivos del proyecto. Asimismo, deberíamos centrarnos en aquellos stakeholders que tienen un alto poder e influencia. Por el contrario, si un stakeholder tiene un poder bajo, hay que analizar si merece la pena el esfuerzo de mover su posición.
También es importante considerar que los stakeholders se pueden mover hacia adelante y hacia atrás a lo largo de todo el proyecto. Esto supone que los diferentes involucrados pueden pasar de ser oponentes al proyecto a ser entusiastas, para luego volver a oponerse y así sucesivamente durante todo el proyecto. La situación ideal sería que si una persona favorece al proyecto y está comprometido con él, se mantenga siempre en esa posición y nunca se oponga.

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